Una elevada carga de ácido alimentario se relaciona con un aumento de la prevalencia de hipertensión

La hipertensión arterial (HTA) constituye uno de los problemas médicos-sanitarios más importantes de la medicina contemporánea, es un problema de salud de relevancia mundial, no solo por los perjuicios que ocasiona en la salud de las personas sino también, por el número apreciable de muertes e incapacidades que produce de manera indirecta por su condición de factor de riesgo de otras patologías.

Según explican María de los Ángeles Rodríguez Rubio y cols. en su estudio publicado en MEDICIEGO, la HTA se define como la enfermedad que se produce en las cifras de tensión arterial, medidas como promedio en tres tomas realizadas en condiciones apropiadas, se encuentran por encima de 140 mmHg de tensión arterial sistólica (TAS) y/o 90 mmHg de tensión arterial diastólica (TAD).

El equipo señala que en el planeta la padecen más de 1500 millones de personas, tanto en países desarrollados como subdesarrollados. La prevalencia mundial actual, según diferentes estudios regionales, es de 30% de la población total, pero en las personas mayores de 60 años, su prevalencia asciende al 50%.

En un estudio publicado en Nutrition, se señala que el estado acidobásico influye en la presión arterial, pero según sus autores es escasa la evidencia epidemiológica que vincula la carga de ácido de los alimentos con la hipertensión. Por lo que Shamima Akter y cols., analizaron la relación transversal entre la carga alimentaria de ácido y la hipertensión en una población trabajadora japonesa.

Para lo cual obtuvieron datos de encuestas de salud de 2028 empleados de 18 a 70 años, en dos lugares de trabajo en Japón. Utilizaron un cuestionario breve sobre antecedentes de alimentación validado para evaluar la dieta. Se utilizaron dos medidas para caracterizar la carga de ácido de los alimentos: la carga de ácido renal potencial y la producción de ácido endógena neta estimada que se derivaron de las ingestas de nutrimentos. Se utilizó la regresión logística multinivel para analizar la relación entre la carga alimentaria de ácido y la hipertensión con ajuste de las posibles variables de confusión.

Los investigadores observaron indicios de que una alta carga de ácido en los alimentos se relacionó con un aumento en la prevalencia de hipertensión. Las oportunidades relativas ajustadas para múltiples variables (intervalo de confianza del 95%) de hipertensión para los perfiles desde más bajos hasta más altos en la producción neta de ácido endógeno fueron 1,00 (referencia), 1,07 (0,80 a 1,42) y 1,33 (0,998 a 1,78), respectivamente (p = 0,053 para la tendencia).

Esta relación positiva fue estadísticamente significativa en trabajadores con peso normal (índice de masa corporal < 23 kg/m2; p = 0,03 para la tendencia) y las personas que no trabajaban por turnos (p = 0,04 para la tendencia). Observaron relaciones positivas similares entre la potencial carga de ácido renal y la hipertensión.

Akter y su equipo sostienen que sus hallazgos parecen indicar que una elevada carga de ácido en los alimentos puede relacionarse con un aumento de la prevalencia de hipertensión en los trabajadores con peso normal y los empleados de jornada ordinaria.

Muchos medicamentos podrían producir efectos antibióticos imprevistos

De acuerdo con un artículo publicado en “PNAS”, un grupo de científicos estadounidenses puede haber encontrado un posible enfoque nuevo en la lucha contra la resistencia a los antibióticos, puesto que varios medicamentos que en la actualidad se usan, o están aprobados, para tratar infecciones por parásitos, cáncer, infertilidad u otros trastornos presentan propiedades antibióticas y atacan a las bacterias de modos diversos.

Un grupo de investigadores de la University of Illinois (Urbana-Champaign) vieron impulsada su investigación gracias al agente clofacimina, que se elaboró en un principio para tratar la lepra y que en la actualidad se usa también para el tratamiento de la tuberculosis. Estos tipos de desacopladores interrumpen la producción de energía de los patógenos y detienen sus procesos celulares.

El director del estudio, Eric Oldfield, indicó: “Descubrimos que muchas moléculas aprobadas por la FDA que se utilizan en la actualidad actúan como desacopladores y, de hecho, también matan bacterias. Lo mejor es que algunas de estas moléculas inhiben además enzimas específicas a las bacterias, o trastornan la membrana o la pared celular”. Por consiguiente, también podrían servir para aplicaciones más amplias contra varias infecciones.

En los medicamentos descubiertos, hay un agente activo (vacquinol) contra el glioblastoma, que también puede servir para tratar la tuberculosis. Algunos fármacos con estructuras similares también han demostrado ser eficaces contra la bacteria de la tuberculosis y el Staphylococcus aureus.

Oldfield explicó: “La idea es que es posible que algunos de estos compuestos aprobados por la FDA podrían funcionar. Una vez que se comience a elaborar derivados, tendremos que demostrar que son inocuos, pero hay una mayor probabilidad de obtener algo seguro y efectivo si partimos de un fármaco ya aprobado que si sencillamente se parte del laboratorio y se usan compuestos desconocidos”.

Una nueva prueba podría mejorar de forma significativa la detección sistemática del cáncer de próstata

De acuerdo con un estudio publicado en “The Lancet Oncology”, un nuevo método de detección sistemática del cáncer de próstata que combina el análisis de sangre, los marcadores genéticos y los datos clínicos, es mejor en la detección del cáncer agresivo que el PSA y puede mejorar el diagnóstico de los casos agresivos.

El problema con el PSA es que no puede distinguir entre los tipos de cáncer agresivo y benigno, y con frecuencia no descubre los casos agresivos. La nueva prueba STHLM3, elaborada por investigadores del Karolinska Institutet (Estocolmo, Suecia) es un análisis de sangre que analiza una combinación de seis marcadores proteicos, más de 200 marcadores genéticos y algunos datos clínicos (edad, antecedentes familiares y biopsias de próstata anteriores).

En el estudio, que se realizó entre 2012 y 2014, se incluyó a casi 59.000 hombres de Estocolmo con edades comprendidas entre los 50 y los 69 años. Se realizaron en todos los participantes las pruebas STHLM3 y PSA y, a continuación, se compararon. Los resultados muestran que la prueba STHLM3 redujo el número de biopsias en un 30 % sin poner en peligro la seguridad de los pacientes. Además, la prueba STHLM3 halló casos de cáncer agresivo en hombres con valores de PSA bajos.

Los autores hallaron que los resultados del estudio son prometedores. El autor del estudio Henrik Groenberg indicó: “Si podemos introducir un modo más exacto de realizar las pruebas para detectar el cáncer de próstata, evitaremos a los pacientes sufrimiento innecesario y ahorraremos recursos a la sociedad”. Las pruebas STHLM3 estarán disponibles en Suecia en marzo de 2016 y ahora se validarán en otros países y grupos étnicos.

El magnesio puede prevenir el cáncer de páncreas

Los resultados de un estudio estadounidense publicados en el «British Journal of Cancer» indican que una ingestión suficiente de magnesio puede prevenir el cáncer de páncreas. Cuanto menor es la cantidad de magnesio ingerida, mayor es el riesgo de aparición de este tipo de cáncer.

La diabetes se considera un factor de riesgo para el cáncer de páncreas, y el magnesio se asocia de forma inversa a ella. Por consiguiente, los investigadores de la Universidad de Indiana en Bloomington querían descubrir si el magnesio puede prevenir o no la aparición del cáncer de páncreas. Analizaron los datos de más de 66 000 participantes (de entre 50 y 76 años) del estudio «VITamins and Lifestyle» (Vitaminas y estilo de vida). De ellos, 151 habían desarrollado cáncer de páncreas.

Los investigadores analizaron la asociación directa entre el cáncer de páncreas y la ingestión de magnesio, y si la edad, el IMC, el sexo, el uso de antinflamatorios no esteroideos o los complementos de magnesio desempeñaban alguna función. Los hallazgos demostraron que una reducción de 100 miligramos en la ingestión de magnesio producía un aumento del 24 % en el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas. No produjeron ningún impacto la edad, el IMC, el sexo ni los antinflamatorios no esteroideos; la conexión se limitaba a las personas que tomaban complementos de magnesio.

El líder del estudio, Daniel Dibaba, indicó: «En el caso de las personas con riesgo elevado de desarrollar cáncer de páncreas, la incorporación de un complemento de magnesio en su dieta puede resultar beneficiosa en la prevención de esta enfermedad». La población general debería incorporar cantidades suficientes de magnesio en su dieta.

El retraso de la quimioterapia aumenta el riesgo de muerte relacionada con el cáncer de mama

El resultado de un estudio estadounidense publicado en “JAMA Oncology” indica que el retraso de la quimioterapia complementaria durante más de 90 días después de la intervención quirúrgica por cáncer de mama primario puede aumentar el riesgo de mortalidad. Los investigadores afirman que las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama triple negativo corren especial riesgo.

Un grupo de científicos del University of Texas MD Anderson Cancer Center (Houston) evaluaron datos del registro del cáncer de California de 24.823 mujeres con cáncer de mama invasivo (en estadios del I al III) diagnosticadas entre 2005 y 2010 y tratadas con quimioterapia complementaria. Algunos estudios anteriores habían indicado que el retraso del inicio del tratamiento puede resultar dañino para las pacientes, pero no definieron el momento óptimo para iniciar el tratamiento.

El estudio mostró que el retraso del tratamiento entre 30 y 90 días después de la operación quirúrgica cuando se comparaba con las mujeres que iniciaban el tratamiento en los primeros 30 días no producía efecto adverso alguno, pero un retraso superior a 90 días (que se da en una de cada diez mujeres) aumenta en un 34 % el riesgo de muerte en los 5 años siguientes. Se halló un efecto especialmente fuerte del retraso del tratamiento en las mujeres con cáncer de mama triple negativo, cuyo riesgo de mortalidad aumentó en un 53 %. Sin embargo, no hubo ninguna asociación significativa para las que presentaban cáncer de mama con receptores hormonales o con HER2.

Los investigadores también estudiaron qué pacientes tenían más probabilidades de retrasar el inicio del tratamiento. Los hallazgos indicaron que esto venía afectado por los factores socioeconómicos, la carencia de seguro privado y la etnia (ser de ascendencia hispana o africana estadounidense).

En cualquier caso, los investigadores subrayan que la quimioterapia debería iniciarse en los 90 días siguientes a la intervención quirúrgica o 120 días después del diagnóstico. La autora del estudio, Mariana Chavez Mac Gregor, subrayó que este marco debería reconocerse como un valor de medida de la calidad y una pauta de tratamiento.

Cáncer infantil: más del 8 % presenta predisposición genética

En un estudio estadounidense publicado en el “New England Journal of Medicine” se indica que el cáncer tiene un componente genético en más del 8 % de niños con la enfermedad.

Un grupo de científicos del St. Jude’s Research Hospital (Memphis, Tennessee, Estados Unidos) realizó secuenciación de próxima generación en 1120 niños con cáncer y halló que un 8,5 %, o 95 niños, presentaban mutaciones en la estirpe germinal en 21 de 60 genes. Más de la mitad de estos niños no presentaba ningún antecedente familiar de cáncer.

El 8,5 % como frecuencia es un cálculo aproximado actual, pero los investigadores suponen que las cantidades aumentarán una vez que se sepa más sobre estas mutaciones en esta clase de genes en pacientes jóvenes con cáncer. Las comparaciones con más de 960 adultos sin cáncer mostraron que únicamente un 1,1 % presentaba alteraciones en los mismos genes.

La frecuencia de las mutaciones variaba según el tipo de cáncer. La máxima frecuencia se halló en los tumores del sistema nervioso no central (16,7 %), seguida de tumores en el sistema nervioso central (9 %) y leucemia (4,4 %). Los genes que tenían más probabilidad de resultar afectados incluían TP53, APC, BRCA2, NF1, PMS2 y RB1.

Como resultado del estudio, y también para saber más acerca de la función de los genes cancerígenos, todos los niños con cáncer que reciban tratamiento en el St. Jude’s Children Research Hospital se someterán, en el futuro, a análisis genéticos. Los niños con mutaciones en las estirpes germinales en los genes que predisponen al cáncer se derivarán a un centro especial que examina y trata a estos niños, además de asesorar a la familia completa acerca del posible riesgo.

Doble beneficio del tratamiento restitutivo de testosterona para diabéticos

El tratamiento restitutivo de testosterona puede producir un beneficio doble en el caso de los hombres con diabetes de tipo II y concentraciones de testosterona bajas. Un grupo de investigadores informa en “Diabetes Care” de que la hormonoterapia restitutiva no solo normaliza sus concentraciones de testosterona, sino que también aumenta la sensibilidad a la insulina de sus pacientes.

Los científicos de la University of Buffalo (Nueva York, Estados Unidos) realizaron un estudio aleatorizado de 94 hombres con diabetes de tipo II. Antes del tratamiento, 44 participantes con concentraciones de testosterona bajas mostraron concentraciones significativamente menores de genes de señalización de la insulina y, por consiguiente, presentaban reducción de la sensibilidad a la insulina. Durante 24 semanas recibieron una inyección bien de testosterona, bien de placebo.

El estudio mostró que la sensibilidad a la insulina aumentaba de forma significativa con las inyecciones de testosterona. Como respuesta a la insulina, la recaptación tisular de glucosa aumentó en un 32 %. Además, se produjo un aumento en la expresión de los principales genes de señalización de la insulina.

El tratamiento también produjo una reducción significativa de la grasa corporal y, al mismo tiempo, un aumento de la masa muscular, cada una de ellas en 3 kg (aunque no se produjo ningún cambio en el peso corporal). Aunque las concentraciones de HbA1c no cambiaron, la glucemia en ayunas se redujo de forma considerablemente, en 12 mg/dl. Según los investigadores, puede ser necesario un tratamiento más prolongado para mostrar efectos sobre las concentraciones de HbA1c.

El autor principal del estudio, Paresh Dandona, subrayó: “Esta es la primera prueba definitiva de que la testosterona es un agente de sensibilización a la insulina y, por consiguiente, una hormona metabólica”.

La insuficiencia de vitamina D dificulta el efecto del tratamiento antirretrovírico

Un grupo de investigadores estadounidense llegó a la conclusión, en un estudio publicado en “Clinical Nutrition”, de que unas concentraciones inadecuadas de vitamina D pueden reducir el efecto de los fármacos antirretrovíricos para tratar el VIH.

Los científicos de la University of Georgia (Athens, Estados Unidos), incluyeron en su estudio a 398 adultos con VIH que se sometieron a un tratamiento antirretrovírico muy activo. El estado inmunitario se midió en el momento inicial y de nuevo a los 3, 6, 12 y 18 meses y, a continuación, se relacionó con las concentraciones de vitamina D.

El estudio confirmó la suposición de que unas concentraciones bajas de vitamina D reducen la eficacia de los medicamentos. Los linfocitos T CD4 se recuperaron con rapidez significativamente mayor en los pacientes que presentaban unas concentraciones suficientes de vitamina D. De media, la diferencia entre las personas con concentraciones de vitamina D suficientes y las que padecían falta de vitamina D era de 65 linfocitos T CD4 por microlitro de sangre. Se halló que el efecto de una suficiente concentración de vitamina D era más robusto en los pacientes menores de 35 años con un IMC inferior a 25.

La autora del estudio, Amara Ezeamama, indicó: “La vitamina D es relativamente económica. Si se interviene utilizándola, esto podría dar a las personas infectadas por el VIH un modesto impulso en la recuperación inmunitaria que probablemente se traduzca en un gran impacto en salud pública”.

Virus Zika En Colombia: Autoridades Confirman Contagio A Más De 200 Embarazadas

El contagio por el virus Zika sigue en aumento en Colombia, así lo informaron las Autorudades del Instituto Nacional de Salud en su más reciente boletín epidemiológico, donde indica que en Norte de Santander se presentan 116 de estos casos, los cuales fueron confirmados por clínicas, ubicando a este departamento como el de mayor número de casos de gestantes con la enfermedad.

En nueve embarazadas ha sido confirmado el virus del Zika por el laboratorio de la entidad de salud. Sin embargo, ascienden a  218 las confirmadas por clínicas en distintas entidades territoriales de Colombia.

El Gobierno a través del Ministerio de Salud  pidió catalogarlas como embarazos de alto riesgo y atenderlas de forma prioritaria y obligatoria; del mismo modo insistió en recomendar a las mujeres del país, evaluar los riesgos de quedar embarazadas durante esta epoca del año, por la presencia del virus y las complicaciones que podrían sufrir los recién nacidos, las cuales no se pueden prevenir.

Según el Instituto Nacional de Salud, INS, los casos se han presentado en los departamentos de Norte de Santander, Putumayo, Barranquilla, Cartagena, Magdalena, Tolima, Huila, Bolívar, Arauca, Santander, Caldas y Risaralda. Ante esto se advirtió que las embarazadas deben abstenerse de visitar  estas zonas donde puedan contagiarse del virus y a las mujeres en general, que viven en lugares de riesgo, postergar la maternidad de ser posible para evitar las complicaciones.

Nuevo vínculo entre diabetes tipo II y enfermedad de Alzheimer

Confirman mecanismos moleculares comunes entre diabetes tipo II y enfermedad de Alzheimer. El exceso de glucosa y de beta amiloide causan iguales cambios a nivel molecular que terminan conduciendo a la pérdida de comunicación entre las neuronas.

De forma habitual os informamos de estudios que vinculan la diabetes tipo II a un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer. Hablamos de cómo los niveles elevados de azúcar en sangre contribuyen a elevar los niveles en el cerebro de la sustancia beta amiloide, el componente fundamental de las placas amiloides; una de las causas de los síntomas que vemos en las personas con la enfermedad. Tantos vínculos se han encontrado entre la diabetes tipo II y la enfermedad de Alzheimer que algunos investigadores llaman a esta última la diabetes tipo III. Justifican el uso del término con el hecho de que durante la enfermedad de Alzheimer, incluso antes de que se manifiesten los primeros síntomas, se producen cambios en el cerebro muy semejantes a los que ocurren durante la diabetes.